UFO Sighting in Charles Fuhr, Santa Cruz on 1929-12-29 12:00:00 – Nuestra experiencia familiar en la patagonia

Nuestra familia es propietaria de campos en santa cruz desde 1897, vivimos y trabajamos de la tierra durante generaciones, desde ese año hasta nuestros días.
durante los pasados meses y junto con otros vecinos superficiarios de la provincia de santa cruz y la región de magallanes en el sur de la patagonia de argentina y chile, nos venimos reuniendo con científicos y profesionales que radicados aquí en el extremo austral investigan estos misterios con un alto perfil tecnológico y una seria y responsable confidencialidad que nos ha asegurado que nuestros testimonios permanezcan reservados.
este equipo de personas sabias nos viene motivando para que expongamos nuestras experiencias públicamente a través de medios serios de carácter internacional como mufon, ello hacemos.
nuestro abuelo tiene 98 años, el llegó a la patagonia a los 5 años en 1924 cuando parte de nuestra familia venía escapando de las crisis económicas del hemisferio norte.
aquí lo esperaban nuestros parientes ya radicados hacía mas de 2 décadas, y “yoco”, un perro mestizo patagónico ya adulto que lo eligió como compañero de vida y en quién nuestro abuelo encontró un amigo inseparable de aventuras en una tierra que por aquellas épocas era lejana, dura y aislada y que en era denominada “el desierto patagónico” con todo lo que ello implica.
en 1929 nuestro abuelo tenía 9 años y con toda la familia se trasladaban desde río gallegos hacia uno de los campos al norte por lo que hoy es la ruta nacional 40 en ese entonces sin la actual denominación ya que además la provincia era en ese tiempo territorio nacional de santa cruz.
las rutas en esa época eran apenas huellas consolidadas y no había puentes para cruzar el caudaloso río santa cruz, los viajes duraban días y muchas veces se dormía en pesadas tiendas de campaña a la vera del camino o si había suerte en algún catre de alguno de los pocos paradores denominados “boliches” instalados cada tanto en los caminos, para seguir con las primeras luces del nuevo día.
el río santa cruz se cruzaba con balsas de madera, unidas a una y otra orilla con pesadas cuerdas y con las cuales se cruzaban personas, mercancías y vehículos.
una de esas balsas era de que operaba en el paso charles furh tal como figura hoy en los matas, antes se denominaba charles furth cual es el verdadero nombre del “bolichero”, el dueño que tenía en el lugar la propiedad de la balsa, un almacén de ramos generales, pequeño hotel y otros negocios asociados.
el abuelo y la familia cruzó el río hacia el norte cerca de las 9 de la mañana al verificar que no había lugar en el hotel, para luego prepararse a pasar la noche a unos 700 metros donde el río da una vuelta y hay reparo del fuerte viento patagónico detrás de una pequeña meseta de unos 60 metros de altura que rodean las aguas.
cerca del mediodía ya estaba todo listo para el almuerzo y la familia se empezó a reunir entorno al fogón, mi abuelo había estado con “yoco” jugando en unos matorrales en la base de la pequeña meseta y escribe mi bisabuelo en su diario de viaje que lo llamó.
mi abuelo vino corriendo hacia el fogón hecho a la orilla del río desde unos 40 metros, y “yoco” atrás, cuando un objeto muy brillante se levantó de lo alto de la meseta y bajó en dirección a ellos pasando por arriba a muy baja altura.
cuando mi abuelo lo vio ya pasaba sobre él y se dirigía hacia el norte cobrando altura para luego desaparecer entre la pocas nueves del día soleado.
pero “yoco” ya no estaba, esa cosa se lo había llevado, nunca lo volvieron a ver.
el objeto era brillante, grande, sus luces cambiaban de color y hay anotaciones que hablan de un sonido no identificado.
mi abuelo fue golpeado por ese evento hasta lo mas profundo de su alma, mi familia tuvo que permanecer allí por dos días buscando a “yoco” hasta que hubieron de convencer a mi abuelo que no lo volvería a ver.
en estos 88 años mi abuelo nunca dejó de rendirle homenaje a su amigo en el mismo lugar el mismo día que esto ocurrió, todos estos años ha ido al mismo lugar y esperado con ojos de niño volver a ver a su “yoco”.
ninguna inteligencia sensible puede dejar de comprender la relación de un perro y un niño, en nuestra familia pensamos que estos misterios pertenecen a una inteligencia insensible que permanece oculta porque no puede comprender, o no quiere hacerlo, la naturaleza humana; o tal vez porque de hecho en solo una inteligencia malvada y oculta en las sombras nos acecha.

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